“Legionarios de Cristo ya no se identifican con Maciel”: Un café con Benjamin Clariond

El Padre Benjamín Clariond, vocero internacional de la congregación católica Legionarios de Cristo, asegura que después de los crímenes cometidos por el fundador de la organización, es momento de voltear a ver las acciones buenas que logran, como la educación. El 6 de febrero de 2014 “se pide perdón a las víctimas del padre Maciel y también se ven los errores o aspectos que había que mejorar y los puntos positivos que había que conservar y promover”, explica. En una entrevista muy personal habla sobre su decisión de convertir a Dios en su principal motor de vida.
Bibiana Belsasso: Padre, qué trabajo tan complicado, qué peso tan grande trae detrás ser vocero de los Legionarios de Cristo después del problema del padre Maciel y lo que se vivió en los últimos años. ¿En qué momento se pensó retomar a los Legionarios de Cristo y cambiar completamente a los altos mandos y a la manera de hacer las cosas?
Benjamín Clariond: Tú sabes que en el año 2009 se dan a conocer los hechos lamentables de la vida del padre Maciel y el papa Benedicto pide que se haga una visita Canónica para ver cómo está la congregación, si es salvable, si ofrece algo bueno o si todo está echado a perder. Entonces cinco obispos visitan las casas de los Legionarios en todo el mundo y el papa Benedicto saca la conclusión de que sí, efectivamente la vida del padre Maciel tuvo algunas repercusiones en la Congregación, pero que había cosas buenas que salvar.
Empezamos un camino de renovación que comenzó en el año 2010 con el nombramiento de un delegado pontificio que es el cardenal Velasio De Paolis, él nos acompañó tres años y tuvimos la oportunidad de hacer un profundo examen de conciencia sobre lo que vivimos, sobre los hechos de la vida del padre Maciel, y el año pasado, el 6 de febrero, se hizo una declaración, una toma de posición: se pide perdón a las víctimas del padre Maciel y también se ven los errores o aspectos que había que mejorar y los puntos positivos que había que conservar y promover.
Belsasso: Me decías, justo hace un año, que muchas veces los hijos no tienen la culpa si tienen un mal padre, si es asesino, violador, haya hecho lo que haya hecho, hay hijos muy buenos y no se puede juzgar a los hijos por los padres.
Clariond: Yo creo que es una señal. Tratando de dar una interpretación, si tú quieres, más espiritual de los hechos condenables de la vida del padre Maciel, que son condenables, no se pueden defender; sin embargo, también han habido cosas muy buenas como el trabajo en la educación, la formación de muchísimas personas que fueron por él directamente o por otras personas.
Pero lo interesante es que hoy la Legión de Cristo, que no se identifica con el padre Maciel en absoluto, no son iguales, tiene personas muy buenas que hacen un servicio en la formación. Por ejemplo, los colegios Mano Amiga, que son para niños de escasos recursos, sólo en México hay aproximadamente 19 mil alumnos que están recibiendo una educación de calidad, porque estamos convencidos de que a través de la educación las personas pueden salir de un círculo vicioso de pobreza.
Todas esas cosas son muy buenas y no podemos tacharlas simplemente porque quien tuvo la idea inicial cometió algunos delitos terribles; otras personas son las que la han llevado adelante.
Después de todo este proceso hicimos nuevas constituciones en las que, por ejemplo, se garantiza mayor participación en el gobierno de la congregación; las personas laicas, hombres, mujeres, casados, solteros que colaboran en nuestras tareas sociales, apostólicas, educativas, también tienen una mayor participación en la dirección, y, ahí, siempre son puntos muy positivos, porque cuando tienes más gente participando, tienes mayor corresponsabilidad y entrega para hacer las cosas.
Belsasso: Ya que dejamos esto muy claro, vamos a platicar de ti, en un tema mucho más personal. A mí me encanta tu historia: eras un niño que nació con todos los recursos económicos, hijo de un ex gobernador, ¿en qué momento te metes de sacerdote?, porque mucha gente piensa que uno se va de sacerdote porque no tiene recursos, pero tú tenías de todo.
Clariond: La verdad es que Dios me bendijo con unos papás extraordinarios. Mi papá siempre tenía un principio que heredó de mi abuelo, decía que a los hijos hay que educarlos con mucho cariño, con mano de hierro y con poco dinero, porque debes ser responsable, aunque tengas recursos, no los puedes gastar a lo tonto, porque cuesta mucho y puedes ayudar a muchas personas con esos recursos: a generar empleos o con obras sociales; pero sobre todo saber lo que cuesta, lo que vale la vida. Y mi mamá, que también es una mujer extraordinaria… Ella es más religiosa que mi papá, aunque mi papá también practica la religión católica. Mi mamá es una mujer muy buena, inteligente y muy exigente en lo que tenía que ver con la responsabilidad de cada uno en los estudios, estaba siempre al pendiente, y la verdad yo les debo muchísimo a los dos. Pero ni uno ni otro sospechaban, ni yo tampoco…
Belsasso: ¿Cuándo decidiste que te ibas al seminario?
Clariond: Cuando tenía unos 12 o 13 años pasó una cosa muy curiosa, fuimos a misa un domingo de mayo a una iglesia a la que no solíamos ir, pero un amigo o compañero de la escuela de mi papá iba a decir la misa; yo no sé qué dijeron ni nada, pero saliendo, entre la puerta de la iglesia y el coche, yo sabía con certeza que tenía que ser sacerdote.
Belsasso: Y después todos tus amigos te quisieron presentar niñas, tenías coche, ¡todo!
Clariond: No, espérame. En el traslado le dije a Dios que mi hermano Federico, que es un año menor que yo, era un mucho mejor partido, que yo no estaba interesado.
Me dediqué a tener mi vida social normal, los amigos, las amigas, también los estudios, era una vida muy normal, si tú quieres, pero tengo que decir que muchas veces me iba a la fiesta con mis amigos y llegaba a la casa o tenía novia, unas niñas realmente muy lindas, y decía, tiene que haber algo más, la pasé muy bien, mis amigos son excelentes, mi familia es fantástica, pero tiene que haber algo más, hay algo que no me acaba de llenar, había como un hueco.
Luego vino Juan Pablo II, en 1990, y fue a Monterrey.
Belsasso: ¿Cuántos años tenías?
Clariond: Tenía 17 años, ya estaba estudiando ingeniero químico administrador en el Tec de Monterrey, y ayudé a coordinar un poco la visita del papa a Monterrey.
Después de la visita fui con un padre al que le tengo mucha confianza, el padre Ricardo Sada, un legionario, y le dije: padre, siento que Dios me está pidiendo que sea legionario, él respondió: bueno, pues espérate, vamos a ver, y yo contesté: sí, ni se preocupe, yo primero termino mi carrera, porque no tengo prisa.
Pero al año siguiente sentía que Dios me estaba buscando. Entonces a los 18 años entré al seminario de los Legionarios de Cristo y me mandaron a fundar el noviciado de Alemania.
Belsasso: ¿Pero terminas tu carrera?
Clariond: No, no terminé, entré a los 18 años. Hice sólo un año de carrera.
Belsasso: Y, ¿qué estudias en el seminario? Porque sabes muchos idiomas, tienes muchos cursos de Filosofía.
Clariond: Sí, en el seminario estudiamos dos años de noviciado, que es una especie de noviazgo, donde tú te dedicas a conocer la vida del sacerdote, de oración, la vida espiritual, para que conozcas a la congregación, para que la congregación te conozca, para que puedas decidir si quieres entrarle o no.
Belsasso: Y te gustó el noviciado.
Clariond: Dije sí, entonces hice mis votos de pobreza, castidad y obediencia por un periodo de tres años, nada más, porque eso es lo que pide la Iglesia. Luego me fui a Salamanca a estudiar Humanidades Clásicas y ahí aprendes Latín, Griego, Historia, Literatura, Oratoria, diferentes cosas que te van a ser útiles para ser sacerdote y también para entender los valores que hay en el ser humano.
Belsasso: Después de esos tres años, ¿dices sí quiero renovar los votos?
Clariond: Sí, te dicen renovar o irte. Pasé a Roma y ahí estudié en la Gregoriana que es de los Jesuitas, la Licenciatura en italiano, que es el equivalente a una Maestría en Filosofía.
Belsasso: Tienes también una hermana que es consagrada.
Clariond: Correcto, tengo una Hermana que trabaja en Irlanda, es directora de un colegio de niñas en Irlanda, tiene unas 150 alumnas, es un internado.
Belsasso: ¿Cómo se vive en Roma con esta responsabilidad de ser vocero de los Legionarios de Cristo a nivel mundial?
Clariond: Mira, la verdad, tú sabes, el mundo de la comunicación es siempre muy divertido, porque siempre hay sorpresas y hay que estar preparado para todo. Creo que lo más importante es decir la verdad. La transparencia es eso, decir la verdad. Puede ser que haya una información confidencial por un trato de confidencialidad, pero ser transparente no es esconderte, no es pretender que la gente no tiene derecho a saber las cosas.
Yo no veo a los medios de comunicación como enemigos, al contrario, yo creo que nos han ayudado mucho, los veo como grandes colaboradores y colegas en la búsqueda de la verdad.
Belsasso: Padre, yo soy católica y soy creyente, pero hay muchas cosas que me cuestiono, por ejemplo, ¿por qué un tipazo como tú no se puede casar?, porque finalmente son hombres que saben el valor de la familia, y en la mayoría de las religiones lo pueden hacer.
Clariond: Sí, por una parte, en el Evangelio, Jesucristo propone el ideal del celibato. Lo propone, y ese es el fundamento último, que Jesucristo lo vivió así. Yel sacerdote representa a Jesucristo.
También hay, por ejemplo, las Iglesias Orientales, en Líbano y demás, católicas, en donde hay sacerdotes casados.
Sin embargo, en Occidente, en la Iglesia Latina, que es la que está presente en México, siempre se ha valorado el celibato por varios motivos, el principal es el cristológico de representar mejor a Cristo que es el esposo de la Iglesia, pero también está la disponibilidad, porque el sacerdote está disponible para el que venga y como venga; si tú te vienes a confesar conmigo estarás segura de que puedes confiar en el secreto de confesión, no se lo voy a contar a mi esposa.
Belsasso: Pero, si yo tengo también un tema de confidencialidad y a mí llega alguien y me cuenta algo, no se lo cuento ni a mi marido.
Clariond: En la confesión estoy dispuesto a morir antes de revelar lo que se me dice, como cualquier sacerdote. Además pasa, por ejemplo, en las Iglesias Orientales donde hay sacerdotes casados y solteros, que espontáneamente puedo constatar que la gente prefiere confesarse con el sacerdote soltero, ¿por qué?, en realidad no lo sé.
De nuevo se ve mucho la renuncia, que es verdad, pero la paternidad espiritual es también una realidad muy grande. Alguien puede decir que es por eso que se dan problemas de abusos y cosas parecidas, y yo te digo que eso no es verdad porque la mayor parte de los abusos, por desgracia, ocurren en el ámbito familiar, en el ámbito escolar.
Belsasso: Claro, no se puede generalizar.
Clariond: No se puede generalizar, ciertamente, en el sacerdote se exige mucho más calidad moral, si tú quieres.
Belsasso: Está ahí el tema económico, de que lo que tú trabajes se va para la Iglesia, la congregación, y finalmente si tienes una familia tu responsabilidad principal está con tus hijos.
Clariond: Los padres diocesanos, por ejemplo, pueden ganar su dinero. Los religiosos que hemos hecho un voto de pobreza sí damos el dinero y lo que ganamos por nuestro trabajo a la congregación y tenemos un dinerito para gastar para cosas prácticas, oportunas.
Podría estar ese elemento, pero no es el fundamental, el elemento fundamental es que Cristo lo propone como un ideal y que también hace, y eso es súper interesante, que la gente te pregunte y puede dar ocasión para que tú puedas hablar de Dios y de los motivos de un amor más grande, como el que yo he encontrado, por el que vale la pena renunciar a una familia propia, no es porque no me gusten las mujeres o porque no me hubiera gustado formar una familia, Dios me pedía algo y encontré un amor más grande por el que valía la pena ese sacrificio.
Belsasso: Te lo pregunto porque finalmente eres un hombre de familia, tienes cinco hermanos, ¿no?
Clariond: Claro, pero si alguien dijera yo no me quiero casar porque… no, es porque encontró algo más grande y entonces se da ese sentido de familia, porque en el fondo qué es la Iglesia sino la familia de Dios, a veces no la sabemos representar bien y por eso tenemos que estar en constante conversión como nos invita el papa Francisco y todos somos pecadores, tenemos defectos, pero tratamos de hacer lo mejor posible y tenemos que ayudarnos entre todos, los matrimonios, los jóvenes, los sacerdotes, los obispos, todos tenemos que ayudarnos para que la Iglesia verdaderamente refleje el rostro auténtico y eso es lo que a mí me apasiona, eso me encanta.
Belsasso: A ver padre, preguntas cortas, respuestas cortas. ¿Cuál es tu libro favorito?
Clariond: Mi libro preferido en este momento es el de Thomas H. Green que se llama Cuando el pozo se seca , tengo otros que me encantan, por ejemplo las novelas de Ken Follett de la Trilogía del Siglo, La caída de los gigantes (Fall of Gigants), El invierno del mundo (Winter of the World) y El umbral de la eternidad (Edge of Eternity).
Belsasso: ¿Cuántos idiomas hablas?
Clariond: Bien, como para poder llevar una conversación, cinco: inglés, español, italiano, alemán y francés, y además me defiendo un poco con el latín, el griego, el portugués y un poquito de holandés.
Belsasso: Bueno, ¡qué memoria!, ¿cómo le haces?, ¿no te confundes?
Clariond: Sí, sí te confundes a veces y entonces dices tonterías, pero lo importante es saber reírse de los propios errores.
Belsasso: ¿Qué tipo de música te gusta?
Clariond: Me gusta algo de jazz, me gusta mucho la música clásica, la música religiosa, por ejemplo, Bach, o también unas producciones más modernas como lo que está haciendo Marco Frisina que es el director de la Orquesta del Coro de Roma, que realmente tiene unas piezas estupendas.
Belsasso: ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Clariond: Me gusta mucho leer, caminar y conversar con mis amigos.
Belsasso: ¿Cuál ha sido el día más triste de tu vida?
Clariond: Tengo que decir que mi vida ha sido muy feliz en muchas cosas, pero quizás uno de los días más tristes fue el día que me fui de mi casa.
Belsasso: ¿El más feliz?
Clariond: ¿El más feliz?, hoy.
Belsasso: Complétame esta frase, el padre Benjamín es…
Clariond: Un sacerdote y un pecador.
