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“Como estudiante universitario, sabía que quería ser juez”: Un Café con José Ramón Cossío Díaz

El ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, José Ramón Cossío Díaz, quien mantuvo su voto en contra de la protección de la justicia federal a la ciudadana francesa Florence Cassez en 2013, habla en una entrevista muy personal sobre su vida, pero lejos de los reflectores de la política y de su dominio en la Corte. En una conversación muy personal se muestra apasionado de la literatura, de la filosofía y de la música, asegura que asiste a los conciertos de la OFUNAM pero no aleja su lado contemporáneo, The Police, Sting y Coldplay son también sus favoritos, y asegura que en El Padrino está todo lo que uno debe saber sobre la vida.

Bibiana Belsasso: ¿Usted creció en provincia con su familia? Platíqueme un poco ¿cómo fue su niñez?

José Ramón Cossío Díaz: Tengo una historia un poco peculiar. Estuve en la Ciudad de México hasta los 18 años, después salimos mucho a provincia.

Belsasso: ¿Y a Colima cuándo se van? ¿Después de los 18?

Cossío Díaz: Hasta los 18. Yo entro a la Universidad Nacional, estuve en clases una semana, pero mi papá tenía un problema muy severo por un enfisema y se fueron a vivir a Colima, yo me voy a vivir a Colima. Entonces fue como en la película Las Cenizas de Ángela: “somos los únicos irlandeses que vimos alejarse la Estatua de la Libertad y no acercarse”. Fui de los poquísimos que se fue a provincia a hacer la carrera, cuando la mayoría de la gente venía de provincia. Yo creo que nos cruzamos ahí con casi toda la gente. Es algo un poco raro, pero así me tocó.

Belsasso: ¿Qué recuerdos tiene de la Universidad de Colima?

Cossío Díaz: Muy bonitos. Llegué ahí y empecé a trabajar en el segundo semestre, casi comenzando; trabajaba en las mañanas e iba a la universidad en las tardes. Hacía deporte, iba a un grupo de análisis de Filosofía con un conjunto de personas, a un taller de redacción de Literatura, el mar y las montañas estaban a 40 minutos. De verdad que fueron años espléndidos los que viví en la ciudad de Colima

Belsasso: ¿De ahí surge su amor por la literatura? ¿Por empezar a escribir? Porque tiene muchos títulos.

Cossío Díaz: Sí, ahí se abrió, como siempre, una revista de estudiantes y empecé a colaborar; después estuve como un año de profesor de obreros en un Centro Universitario de Educación Obrera e hicimos un folletito de preguntas y respuestas en materia laboral, con algunos dibujos muy agradables para repartírselos a los obreros. Escribí en el suplemento dominical del periódico Diario de Colima. En fin, tuve ahí unas intervenciones muy agradables.

Belsasso: De los libros que ha escrito, ¿cuál es el que más le gusta?

Cossío Díaz: Acabo de terminar uno que se llama La Justicia Prometida. Es un libro que analiza el Poder Judicial de la Federación de 1900 a 1910. En ése me entretuve mucho, me gustó porque se mezclan muchas cosas: algo de geografía, de literatura, de arquitectura, datos políticos, el análisis de quiénes eran los ministros en la vida social. Ese libro me tiene encantado porque le puse muchas cosas tratando de encontrar qué era la Suprema Corte, los ministros, la justicia en ese periodo tan importante del país.

Belsasso: Entramos a su oficina y vemos la cantidad de asuntos, de expedientes que tiene que leer, y me decía que ésos los lee de atrás para adelante. Explíquenos un poco esto.

Cossío Díaz: Llegué a la Corte en el año de 1989 y lo primero que a uno le enseñan es que no se lee el expediente así: México, Distrito Federal… No, no empieza así porque no se acaba. Lo que uno ve son los puntos resolutivos; es decir, qué se decide… la Justicia ampara y protege, uno va buscando la información para respaldar esa cuestión. Y es ahí cuando uno, como en todos los entrenamientos, empieza a encontrar inconsistencias, errores, defectos… es una forma de leerlo.

Esa es una habilidad que se genera con los años y la otra, yo lo reconozco siempre, tengo un equipo de trabajo extraordinariamente bueno, todos son entusiastas, muy buenos amigos, muy bien capacitados, aquí le decimos la ponencia al conjunto de trabajo que está a cargo de un ministro, yo tengo una ponencia esplendida desde que llegué. Todos hemos ido entrenándonos, aprendiendo, además nos divertimos mucho y me auxilian muchísimo en este conjunto de funciones.

Belsasso: ¿Cuándo se dijo quiero llegar a ser ministro de la Corte?

Cossío Díaz: Pues yo creo que todos los que estamos en la vida tenemos nuestros héroes profesionales, los míos, curiosamente, han sido la mayor parte de jueces, desde un juez inglés: Coke, o el juez Marshall o Cardoso, por hablar de los extranjeros, y aquí, Vallarta…

Yo creo que eso fue muy significativo de la manera en que yo me quería acercar al derecho, hay quien se querrá acercar como legislador, otro como litigante… a mí me gustó siempre esta parte de los jueces. Yo creo que cuando uno está estudiando y empieza a leer biografías, comienza a interesarse por ciertas personas y a mí me fue emocionando la vida de los jueces.

Belsasso: Después, ya trabajando tiene grandes maestros como el jurista Fix-Zamudio.

Cossío Díaz: Sí, él fue mi maestro. Yo llegué de la Universidad de Colima con una beca muy generosa que me dio el Gobierno de Colima gracias al apoyo de la entonces gobernadora Griselda Álvarez, una señora muy querida, muy admirada. Me vine a hacer el doctorado y Jesús Orozco, que ahora es miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, fue mi profesor, me invita a trabajar a Jurídicas y a las pocas semanas me dice: “vas a ser asistente del doctor Fix-Zamudio”, aquello para mí era maravilloso, el maestro Fix pues es el autor mexicano más relevante en el extranjero, un hombre muy generoso, muy cálido, en fin, lleno de cualidades y me hace su asistente. Él fue el que después de un tiempo me dijo que me fuera a hacer el doctorado a España.

Haber sido discípulo de él fue muy, muy importante, y otra persona que también tuvo gran influencia sobre mí cuando llegué a la Suprema Corte a trabajar con el ministro Carpizo, por recomendación del maestro Fix, fue el entonces ministro Ulises Schmill, bajo su dirección muy puntual, muy cariñosa al poco tiempo me puse a leer a Kelsen, un autor jurídico muy importante. A través de estas dos formaciones me pude ir desarrollando en mis pensamientos.

Belsasso: Ya trabajando se han presentado muchísimos casos, pero uno fue particularmente relevante para muchas personas, el caso de Florence Cassez. Una decisión controvertidísima en la Suprema Corte, donde usted no estaba de acuerdo en liberar a esta mujer. Usted quería que se repusiera el proceso, ¿qué pasó ahí? Platíqueme las entrañas del caso.

Cossío Díaz: El caso efectivamente fue muy complicado, no sólo por la parte jurídica sino por todos los antecedentes de lo que conocemos: la forma en la que se detuvo a la señora Cassez, en fin, lo que estaba en el expediente, yo veo los asuntos por el expediente…

Llega el asunto a nuestra decisión, se presenta un primer proyecto, se rechaza, viene este segundo proyecto, yo desde luego encuentro que hay violaciones en el procedimiento, no tuvo la asistencia consular que se nos garantiza a todos cuando estamos en un territorio extranjero y a mí, lo que me parecía es que lo que teníamos que hacer es reponer el procedimiento.

Es decir, regresé el asunto: “elimínense las pruebas que están contaminadas y vuélvase a dictar una sentencia, analícese si con esas pruebas que se mantuvieron, la señora Cassez es culpable o es inocente de los delitos que se le habían imputado”. Ésta fue mi postura, como se sabe, quedamos en una posición minoritaria el ministro Pardo y yo, la mayoritaria votó a favor de que se le liberara por la gravedad de las violaciones procesales y esa misma noche la señora Cassez tomó un vuelo y regresó a Francia. Pero sí, fue un asunto muy complicado.

Belsasso: ¡Qué vergüenza! Y ahora está demandando a las autoridades en México. Cambiemos un poco de su vida personal, platíqueme: se casó muy joven, tiene dos hijos; se vuelve a casar, tiene otros dos hijos, y ahora, con su nueva esposa, tres más. ¡Siete! ¿Cómo le hace una pareja con siete hijos para ponerse de acuerdo para ir a un restaurante?

Cossío Díaz: Es primero complicado ponernos de acuerdo, y, segundo, la cuenta, porque ya con tantos sí es complicado. La verdad es que sí hemos encontrado una relación muy linda, yo creo que entre todos ellos se llevan bien, están unos en sus procesos de adolescencia, bastante normales, otros saliendo, otros entrando, pero en general son chicos y chicas espléndidos. Han sido muy solidarios, también con nosotros, porque entienden que estamos reconstituyendo una familia, no es un asunto fácil, hay diferencias de edades, de intereses, de posiciones y eso va siendo interesante. Yo tengo dos niñas pequeñas, que ahora están muy entusiasmadas con el patinaje y hay que acompañarlas, hay que verlas, lo hacen muy bien. Otros que están en la universidad, y otros que están decidiendo carrera, en fin…

Belsasso: ¿Los de universidad son abogados?

Cossío Díaz: Son abogados, ya están terminando. Uno está haciendo la tesis, a la otra chica le falta como un año para terminar. Ahí nos vamos integrando.

Belsasso: ¿Su esposa es abogada, también trabaja?

Cossío Díaz: Mi esposa también trabaja, ella tiene una vida profesional muy intensa, entró muy joven al Poder Judicial, tiene sus propios intereses, sus propias aficiones, en fin, cada uno, en esa parte, nos complementamos, tenemos conversaciones muy interesantes.

En lo que decías hace rato de los libros, yo le doy a leer lo que escribo, para saber qué le parece, si me estoy dando a entender, porque luego uno cree que redacta muy bien y cuando se lo da a leer a otras personas son bastante severas las críticas. Es una relación muy linda, la verdad que sí lo es.

Belsasso: ¿Qué libro lo ha marcado?

Cossío Díaz: Bueno, en términos estrictamente profesionales, el que leí cuando llegué a la Suprema Corte, La teoría General del Estado, de Kelsen. Un libro muy difícil, muy complejo, lleno de enormes barroquismos y de un lenguaje muy complejo, pero un libro absolutamente determinante para la forma en que yo hoy creo que entiendo el derecho.

Belsasso: ¿Su música favorita?

Cossío Díaz: Pues es muy variada, porque soy bastante estándar. Voy con frecuencia a los conciertos de la OFUNAM pero al mismo tiempo me gusta mucho Police y Sting, me gusta, Coldplay, en fin…

Belsasso: ¿Su película favorita?

Cossío Díaz: Creo que voy a caer en un lugar común, pero… El Padrino I y II, y me acuerdo de esa frase de Tom Hanks: “Todo lo que tiene que saber uno de la vida está en El Padrino”, y me parece muy divertida y la vuelvo a ver y le encuentro cosas.

Belsasso: ¿El día más feliz de su vida?

Cossío Díaz: Pues, así como un día completamente feliz no lo he podido identificar, tengo muchos, además estoy en un momento de mi vida muy, muy feliz.

Belsasso: ¿El día más triste de su vida?

Cossío Díaz: Pues también me costaría mucho trabajo identificar un día preciso de tristeza. He tenido varios momentos de mucha complicación en mi vida, pero un día específico me costaría mucho trabajo, un día en particular no me viene a la cabeza.

Belsasso: Hace unos años buscó la Presidencia de la Corte, ¿qué pasó ahí?, ¿la va a seguir buscando o ya no le interesa?

Cossío Díaz: No, yo tenía la idea de buscar la presidencia; sin embargo, escribí una carta, la publiqué, recibió alguna atención, algunas críticas, algunos reconocimientos, pero creo que hay muchos tipos de personas. Hay a quienes les gusta la administración, y yo, en lo personal, no disfrutó mucho la administración, estar sabiendo qué se hizo y qué no se hizo.

Yo me formé como profesor, ahí es donde he dedicado la mayor parte de mi vida. Ahora, como juez, a mí lo que realmente me gusta son los problemas jurídicos, no lo digo en un sentido peyorativo, porque así lo entendieron algunas personas, como si yo despreciara la actividad y a quienes la realizan. Creo que hay personas que tienen intereses distintos a los míos.

Ya cuando se fue acercando la posibilidad de ser presidente, esto lo hablaba mucho con el ministro Gudiño, ya viendo la totalidad de las cargas, el tamaño del Consejo, creo que no me veo llevando una parte administrativa, creo que puedo hacer más como ministro, tengo mayores intereses ahora como ministro que, insisto, llevando una parte administrativa.

Lo más grande que he administrado fue el Departamento de Derecho del ITAM por nueve años, pero entre colegas, estábamos todos en una posición muy horizontal y, desde luego, apoyado por la estructura general del ITAM. Realmente no es una parte de la vida que yo disfruté y que me genera mayores motivaciones.

Belsasso: Compléteme esta frase, el ministro Cossío es…

Cossío Díaz: Una buena persona.