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Vámonos a la cama

El día de hoy se conmemora el Día Mundial del Sueño. En México el insomnio es considerado un problema de salud pública, según la Clínica de Trastornos del Sueño de la UNAM.

Dormir menos de seis horas o más de 10 puede disminuir el tiempo esperado de vida de las personas. Quienes duermen menos de ese parámetro son más propensos a sufrir un infarto; en ellos el riesgo aumenta 48 por ciento.

Un estudio de la Escuela Médica de Warwick reveló que la falta de sueño puede provocar desórdenes cardiovasculares o derrames cerebrales.

También el desvelo aumenta el peso, ya que el organismo, cuando está cansado, requiere de azúcar y carbohidratos para tener energía. Si no se duerme bien, se pueden elevar los niveles de azúcar propiciando la diabetes.

Además, la privación del sueño tiene un impacto severo en la vida de pareja porque el deseo sexual disminuye y aumenta el estrés. La concentración y la memoria también se ven afectadas, el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer se incrementa y las defensas del cuerpo disminuyen.

Se calcula que un 60 por ciento de la población a nivel mundial padece de distintos problemas de sueño.

Una de cada tres personas sufre de insomnio en nuestro país. Esto no sólo disminuye la calidad de vida y la salud, también pone en peligro la seguridad de terceros debido a la gran cantidad de accidentes de tránsito e industriales provocados por no dormir.

Según cifras de la Nacional Foundation of Sleep Disorders, en Estados Unidos las pérdidas económicas causadas por trastornos del sueño se cuantifican en 11 mil millones de dólares al año, si se contabilizan los accidentes.

En México no existen estadísticas de este tipo, pero se calcula que más de 30 millones de mexicanos suelen trabajar o manejar cansados.

Es tal el desequilibrio que produce en el cuerpo el no dormir que la privación del sueño se considera uno de los métodos más efectivos de tortura. Andrew Hogg, de la Medical Foundation for the Care of Victims of Torture del Reino Unido, afirma que: “es una forma tan estandarizada de tortura que prácticamente todo el mundo la ha utilizado en un momento u otro”.

A quienes padecen algún problema de sueño los especialistas recomiendan cumplir un conjunto de medidas de higiene del sueño antes de empezar a tomar medicamentos. Por ejemplo, no ir a la cama hasta tener mucho sueño, dejar pasar una hora como mínimo después de cenar, eliminar el alcohol y el tabaco, hacer ejercicio durante el día y establecer una rutina horaria para fijar el reloj biológico.

Si la mayoría de las personas pudiera tener un mejor sueño, su rendimiento mejoraría en todos los aspectos de su vida.

 

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