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Trump y la NFL

Son demasiado absurdas las peleas del presidente de Estados Unidos. Y su pelea con los deportistas estadounidenses, en particular los jugadores de la NFL, es algo que ni sus simpatizantes logran comprender.

 

El 22 de septiembre, durante un mitin en Alabama, Trump recomendó a los propietarios de los equipos de la NFL que despidieran a aquellos jugadores que se hincaran durante la interpretación del himno nacional. El mandatario dijo que dichos jugadores le están faltando el respeto a la bandera y se merecen perder sus empleos.

“Eso es una falta de respeto total a nuestra historia nacional. Es una falta de respeto total a todo lo que defendemos. ¿No les encantaría a ustedes ver (actuar) a uno de estos propietarios de la NFL, cuando alguien le falta al respeto a nuestra bandera? Uno diría: ‘Saquen a ese pe… fuera del campo de inmediato. ¡Fuera! Está despedido’”, afirmó el mandatario.

A continuación, Trump fue más allá y pidió a los espectadores alejarse de los estadios como señal de protesta. Imagínese usted si los seguidores de futbol americano se iban a retirar de los estadios.

Y pasó lo que era lógico: la NFL y el sindicato de jugadores se pronunciaron en contra de las declaraciones del presidente de forma prácticamente unánime.

El reclamo de los jugadores fue más allá, y el pasado domingo, el vicepresidente estadounidense Mike Pence abandonó el juego de futbol americano entre los Colts de Indianápolis y los 49ers de San Francisco, luego de que varios jugadores de los 49ers se arrodillaron en protesta durante la interpretación del himno nacional.

DeMaurice Smith, director ejecutivo de la Asociación de Jugadores de la NFL, declaró: “Nunca retrocederemos. No nos alejaremos de  proteger los derechos constitucionales de nuestros jugadores como ciudadanos, así como su seguridad como los hombres que compiten en un juego que los expone a grandes riesgos”.

La NFL, que es considerada actualmente la liga profesional más importante y poderosa de la Unión Americana, tiene injerencia en temas y campañas más allá de los campos.

La NFL ha mostrado tener un sentido social muy claro. Durante el fin de semana, los 32 equipos portaron en sus cascos un logotipo en el que rindieron homenaje a las víctimas del tiroteo sucedido el domingo 1 de octubre en Las Vegas. Se mostraron infinitamente más solidarios que el propio presidente de Estados Unidos.

Sorprende aún más la postura de Trump, cuando ha recibido millones de dólares de distintos equipos de la NFL para sus fines políticos.

Como ejemplo: los propietarios de los equipos, todos poderosos empresarios millonarios, forman parte de la vida política de la Unión Americana. Woody Johnson III, propietario de los Jets de Nueva York, realizó proselitismo y donó millones de dólares en pro de Trump y recibió como pago, hace sólo dos meses, el nombramiento como embajador de Estados Unidos en la Gran Bretaña.

Incluso Tom Brady, quarterback de los Patriotas de Nueva Inglaterra, quien por cierto visitará la CDMX en noviembre para el juego en el estadio Azteca, en un principio se manifestó partidario de Trump, pero tras las declaraciones respecto a los despidos, ha optado por separarse de él.

Otro hecho que entrelaza a la NFL con Trump, lo fue que a principios de la década de los ochenta, el empresario era dueño de un equipo en una liga profesional de futbol americano que intentó acabar con el “monopolio de la NFL”. Pese a la inversión, la llamada USFL quebró luego de tres años de existencia.

Y regresando al pleito actual con los jugadores de la NFL, en los mismos días de la guerra contra ellos, Trump también tuvo enfrentamientos verbales contra las dos principales estrellas de la liga profesional de basquetbol, la NBA.

Primero,  Trump “revocó” la tradicional invitación a la Casa Blanca para los jugadores del equipo campeón de la NBA, en este caso, los Guerreros de Golden State debido a que su estrella, Stephen Curry, aseveró que no se sentiría cómodo de acudir por tener que saludar a Trump.

Los enfrentamientos de Donald Trump son una locura como el pleito que sostiene con el presidente de Corea del Norte o intentar romper el TLC, pero pelearse con los ídolos de su base política es todavía más incomprensible, incluso para los suyos.

Jaloneo  por protestas

La Liga Nacional de Futbol Americano (NFL) negó ayer haber ordenado a los atletas, que conforman los 32 equipos, escuchar el himno nacional de pie después de las reiteradas protestas que han realizado (en la primera foto el linebacker Brandon Marshall, de los Broncos de Denver), al contrario de lo que afirmó el presidente estadounidense Donald Trump, mediante su cuenta de Twitter.   

“No existe una orden para que los jugadores se pongan de pie durante el himno nacional”, señaló la NFL y dijo que un memorándum del comisionado de la liga, Roger Goodell, en el que señalaba que los jugadores deberían estar de pie, fue una opinión y no una orden como se ha manejado. 

A pesar de ello, el comisionado Goodell espera que los próximos martes y miércoles, los jugadores asistan a la junta de dueños que se realizará para discutir el tema de las protestas y llegar a un acuerdo favorable que permita promover un cambio positivo en Estados Unidos.

Trump ha amenazado con modificar la política fiscal y sancionar a la NFL con altos impuestos, en caso de que los miembros afiliados a este organismo mantengan “su falta de respeto”.

“¿Por qué la NFL recibe masivos beneficios fiscales mientras le falta al respeto a nuestro himno, bandera y al país? ¡Cambien esa política fiscal!”, dijo Trump en un tuit.

 

El pasado domingo el vicepresidente Mike Pence (segunda foto), abandonó el estadio tras escuchar el himno nacional, luego de que varios jugadores se arrodillaron.

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