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Capacita Sedena 14 meses a perros para realizar actividades extremas

En San Miguel de los Jagüeyes, a 49 kilómetros de Huehuetoca, en el Estado de México, se encuentra el Campo Militar 37-C, uno de los más grandes de la Secretaría de la Defensa Nacional. Ahí está el criadero de los perros que utilizan en los binomios.

 

Aquellos que han trabajado arduamente para rescatar a víctimas de los pasados sismos. En este centro nació y ha sido entrenado Pánuco, el pastor belga malinois que rescató a seis personas de los escombros en la CDMX.

Ese centro fue fundado el 1 de febrero de 1998 y desde su origen se le consideró uno de los más completos de América Latina. Tiene el reconocimiento de la Federación Canófila Mexicana, como el mejor centro de producción gracias a sus instalaciones, cuidado y control de calidad de la obtención de canes con pureza racial.

Aquí los perros son entrenados para realizar actividades extremas, por ejemplo, llegar a los lugares de difícil acceso por medio de rapel.

El mayor José Ramón Martínez Sandoval, director del Centro de Producción Canina comenta: “Contamos con 37 hembras, nueve machos de las razas pastor belga malinois y pastor alemán, los cuales son los reproductores, muchos de esos animales fueron traídos de Europa por tener una calidad genética de lo mejor”.

 

La razón por la que se opta por el pastor belga malinois tiene que ver con que es un perro muy versátil. Entre otras cualidades, trabaja muchas horas y brinda un mejor rendimiento durante las misiones.

Estos canes, además de que recientemente ganaron fama por su auxilio en las áreas afectadas del país por los sismos de septiembre, también son enviados a zonas militares, aeropuertos, centrales de autobuses y retenes.

Además, son caninos con buen temperamento. Los responsables de su adiestramiento procuran que desde cachorros socialicen y que el perro cuando termine su aprendizaje no tenga miedo y con el humano sea totalmente sociable. Viven en promedio 10 años y comen entre 350 y 400 gramos de croquetas al día.

El dato

  • El centro tiene área de laboratorio, esparcimiento, y una escuadra veterinaria.

A los cachorros, a los tres meses de nacidos, se les incrusta un microchip del tamaño de un arroz en el músculo trapecio. Será su identificación para toda su vida. Es una clave de números y letras que establece su fecha de nacimiento, su genealogía y su nombre.

Los perros de reproducción no se especializan en ninguna labor, los mantienen relajados para que cumplan su función.

En cuanto las perras entran en celo, se comienza a darles seguimiento para que queden cargadas. Se selecciona al macho que con el que se cruzarán, buscando qué es lo que se quiere en las crías.

Las camadas, que llegan a ser una a dos por perra al año, varían en el número de cachorros, pues según relatos de los militares responsables del área, pueden tener desde tres o cuatro hasta 14 o 15.

Otra de las áreas fundamentales del Centro de Formación Canina es el laboratorio, en él se da seguimiento a la cruza de las perras. Esto se lleva a cabo mediante técnicas como la citología vaginal exfoliativa y el monitoreo de la ovulación.

Ésta es una de las partes más importantes debido a que, a diferencia de otras razas, el pastor belga malinois únicamente entra en celo cada seis, ocho o diez meses. Es por esto que el proceso está bajo un rigurosa vigilancia para evitar que se pase su periodo de celo e inducir a que la perra quede cargada.

Después de 30 días de la última monta, se realiza el ultrasonido por imagenología de la perra y así se diagnostica si está preñada y, entonces, pasar a otra etapa de manejo.

Es entonces que entra en funciones el área de maternidad, a la cual acceden las perras dos semanas antes de la fecha del parto.

Otro de los pilares del Centro de Adiestramiento es la denominada área de esparcimiento y entrenamiento de los cachorros. Ésta tiene diferentes texturas, como tezontle, grava, arena, con el objetivo de que se vayan acostumbrado a los diferentes terrenos en los que pudieran tener misiones.

Aquí, el adiestramiento está acompañado de fuertes ruidos y algunos otros distractores, con lo que se busca que los perros se vayan acostumbrando a laborar en circunstancias adversas sin perder el control o tener miedo.

La estimulación no incluye castigos. Todo lo contrario, se procura que los cachorros, ya de tres meses de edad, aprendan jugando y se puedan potencializar las cualidades de su raza.

Un dato importante es que al pastor belga malinois se le considera un perro “de trabajo”, por tanto, no son aptos para ser mascotas domésticas, pues llegaría a tener un trastorno de personalidad. “Es un perro que tiene muchísima energía, por lo que hay que tenerlo en actividad todo el tiempo”, me comentó el mayor José Ramón Martínez Sandoval, director del Centro de Producción Canina.

Otra etapa importante de la estimulación es aquella en la que los perros comienzan a detectar los olores. En cajas colocan seudo aromas, como de la cocaína. No se utiliza la droga original debido a que un cachorro que se vuelve adicto es difícil de controlar.

La misión del perro es encontrar en alguna de las cajas su juguete preferido, en el mismo que hay una bolsa de seudo aroma de cocaína. De esta manera, aprende a identificar el olor estimulado por un juego.

Al cumplir cuatro meses y, tomando en cuenta las habilidades del cachorro, comienza su entrenamiento dándole una especialidad.

Inicia con una etapa de socialización, que dura ocho meses, luego la especialización, que dura seis meses. Si un perro usa mucho su olfato, se le ubica en área de rastreo de drogas o bien búsqueda y rescate de gente. Si es fuerte y agresivo, lo ponen en el área de prevención y seguridad.

En total, existen cinco especialidades posibles para los canes:

Guardia y protección: Los perros están adiestrados para brindar seguridad y vigilancia a personas e instalaciones. Entrenados para actuar a la orden de su manejador.

Rastreo: La finalidad de esta especialidad es que el perro rastree personas extraviadas o transgresores de la ley, sabiendo distinguir los diferentes tipos de aromas.

Detección de enervantes: Sus olfatos son sensibilizados para la detección de heroína, cocaína, pseudoefedrina y mariguana, sin importar dónde estén ocultas.

Búsqueda y rescate: Son entrenados para llevar a cabo actividades de apoyo humanitario en el rescate de personas atrapadas bajo escombros.

Explosivos: Capacitados para rastrear explosivos básicos como TNT, pólvora, C4 y P4, cordón detonante, hidrogel, amatol, mecha lenta, etcétera.

Es entonces que se entrena a los canes con seudo aromas diversos, como el de cadáveres o agentes explosivos. Los perros son entrenados 14 meses.

Los canes deben acostumbrarse a realizar marcajes activos (ladrando) o pasivos (echado o sentado) en las denominadas “áreas críticas”, ahí pueden hacer la búsqueda de personas enterradas bajo escombros o rastreo de drogas.

El área de entrenamiento con pista de obstáculos es donde se pone a prueba la obediencia avanzada y en la que ya están los perros que se encuentran en funciones operativas. Sirve, también, para mantener en forma atlética a los animales.

Dentro de la compañía canófila hay cuatro secciones conformadas por 40 jaulas, que albergan alrededor de 160 perros.

Está también la escuadra veterinaria, en la que hay un área administrativa y otra área de recuperación y atención a los perros, la cual tiene una sala de operaciones. 

Desde su nacimiento, los binomios (perro-humano) son capacitados para soportar alturas, posiciones incómodas y su acercamiento con el ser humano.

El trabajo de estos canes ha sido importantísimo en las labores de rescate. Y el entrenamiento que reciben es fundamental para hacerlo.

 

Es impresionante todo el trabajo que existe detrás de cada uno de estos canes, cuyo apoyo es invaluable en los temas de rescate pero también de seguridad nacional.

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