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EU se tiñe de sangre

Estados Unidos se tiñe de sangre nuevamente, con el tiroteo más letal que se ha tenido en esa nación provocado por una sola persona. El ataque dejó al menos 59 muertos y más de 500 personas heridas, cuando Stephen Paddock, un jubilado millonario de 64 años abrió fuego desde el piso 32 del Hotel Mandalay Bay, en contra de las 22 mil personas que asistían a un concierto de música Country. Y mientras el Estado Islámico se quiere adjudicar el atentado, el FBI lo desmiente diciendo que no se ha encontrado ninguna conexión entre el extremismo yihadista y el autor del atentado.

 

Lo que sí se sabe es que Paddock era coleccionista de todo tipo de armas y al momento de ser encontrado en el cuarto de hotel tenía unas 20 armas, incluyendo fusiles de asalto que había comprado en una tienda de armas común, una de las tantas que hay en Estados Unidos en las cuales se pueden adquirir todo tipo de armas con mínima documentación.

En total disponía de 42 armas de fuego, así como una reserva de explosivos y miles de cartuchos de munición, entre las halladas en su habitación del hotel Mandalay Bay en Las Vegas, y en su casa, en Mesquite, Nevada.

Tan sólo en el 2017, Estados Unidos ha tenido unos 270 tiroteos, y mueren aproximadamente 35 mil personas por armas de fuego en ese país. Para que se dé una idea, en México mueren entre 20 mil y 25 mil personas por ajustes de cuentas del narcotráfico, y en la gran mayoría de los asesinatos, están involucradas armas estadounidenses.

Recordemos un poco de historia: en 1994, el gobierno de Bill Clinton decretó un veto diez años para la venta de rifles de asalto, que George W. Bush no quiso refrendar en el 2004. Ese año las ventas domésticas de armas tuvieron un crecimiento súbito.

Paradójicamente, en México crecieron los homicidios un 16 por ciento entre el 2004 y el 2008.

Desde que no se refrendó el veto a la venta libre de armas de asalto, se ha triplicado la introducción de armamento a México. Y los tiroteos en Estados Unidos no han cesado.

Por lo menos 24 estadounidenses mueren cada día (de 8 a 9 mil por año) a manos de gente armada, y esa cifra no incluye los que pierden la vida en accidentes con armas de fuego o los que se suicidan con una. Si los contáramos, la cifra se triplicaría a unas 25 mil personas.

Las tragedias vividas en los últimos años, no hacen reflexionar a los congresistas para buscar leyes que tengan mayor control sobre las armas.

Está el ataque a la discoteca Pulse el 12 de junio de 2016, en el que murieron 49 personas y otras 53 resultaron heridas, y en el que un “asesino solitario” (Omar Seddique Mateen) entró a una discoteca cerca de las dos de la madrugada (hora local) y disparó contra los clientes.

La matanza en Virginia Tech, ocurrida el 16 de abril de 2007 en el campus universitario, fue el trágico escenario del capítulo en que fallecieron 32 personas a causa de los disparos de un estudiante (Seung-Hui Cho, de 23 años): El saldo de los heridos fue de 17.

El Día Negro en Sandy Hook fue el 14 de diciembre de 2012. Un joven de 20 años (Adam Lanza) entró en la escuela primaria de Sandy Hook, en Newtown (Connecticut) y disparó 154 balas con un rifle. Acabó con la vida de 20 niños y seis adultos, antes de suicidarse.

Es más poderosa la Asociación Nacional del Rifle, cuyo objetivo dicen es defender la segunda enmienda de la constitución de Estados Unidos a poseer y portar armas. Esta asociación financia a muchos grupos políticos y le ha dado gran apoyo a Donald Trump.

Mientras los intereses económicos de la industria del armamento sean más importantes que la vida de más de 35 mil personas que mueren al año por armas de fuego en territorio estadounidense, nada mejorará la seguridad, ni evitará que cualquiera pueda estar expuesto a ser baleado en estos actos como el de Las Vegas, que cada día son más frecuentes en aquel país. Y no olvidemos que muchas de esas armas son las que alimentan al crimen organizado de nuestro país.

 

Demandan control de armas

La masacre de 59 personas que asistían a un festival de Country en Las Vegas desató ayer manifestaciones contra la violencia por armas de fuego (primera foto). En San Diego, California, los manifestantes se apostaron frente a la oficina del representante de California, Darrell Issa, quien ha reflexionado sobre este tema y ha dicho que es el momento para hacer algo y llegar a un acuerdo.

“El Congreso tiene que unirse. Tenemos que hablar con los grupos en contra del control de las armas y encontrar un terreno común, porque de lo contrario este tipo de matanzas van a continuar”, dijo Carol Landale, el activista que organizó la manifestación.
También legisladores demócratas pidieron el lunes a los republicanos que dejen de bloquear las leyes para el control de armas.

Nancy Pelosi envió una carta al presidente de la Cámara, el republicano Paul Ryan, para pedirle crear una comisión sobre la violencia con armas de fuego y someter a votación el proyecto de ley King-Thompson Background Check para mejorar el control.

“El comité bipartidista hará recomendaciones para evitar atroces tragedias como el tiroteo masivo en Las Vegas y para restaurar la confianza en la seguridad de nuestras comunidades”, indicó la demócrata.

La senadora Elizabeth Warren señaló: “Necesitamos tener una conversación sobre cómo frenar la violencia con armas de fuego. Y necesitamos tenerla ahora”, escribió en su cuenta de Twitter.

 

“Pensamientos y rezos no son suficientes cuando más madres y padres enterrarán a sus hijos esta semana (segunda foto)”.

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